domingo, 6 de enero de 2019

SÁBADO 5 DE ENERO DE 2018 - CIUDADELA DE DAVID, MUSEO ERETZ ISRAEL Y LA KNÉSET


Separados en el tiempo y sin aparente conexión, cada uno de estos lugares me ha legado un pedacito de la historia de esta tierra, de su riqueza y de su esplendor.

Todo comienza con Adán, Noé, Sem y los primeros patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y José.

Y tantos hijos como estrellas tiene el firmamento, Dios le dio, así como un pueblo, una historia y la posibilidad de que todos conociéramos al único Dios.

Jacob luchó con el ángel de Dios, y al ganar, un nuevo le otorgó. Israel, un nombre que algún día todos conocerían.

Sus doce hijos conformaron 12 tribus que algún día se convertirían en 12 territorios, de los cuales gran importancia adquiriría Judá.

Y emigraron a Egipto para no perecer por la sequía y la escasez de alimento. Cuando consiguieron salir victoriosos todo el pueblo, ya estaba era conocido su pueblo y su nombre, tal y como lo rememora la estela Merneptah.

Cruzaron el Jordán, conquistaron Jericó, y batalla tras batalla conquistaron la tierra prometida, desde Josué, los jueces y hasta los reyes y el reinado de Saúl y David, hijo de Isaí de la tribu de Judá.

Y unificó el reino y conquistó la gran ciudad: Jerusalén, la ciudad de los Jebuseos, y al instante fijó ahí su reino y la convirtió en su capital.

Y dado que mucha sangre había derramado, fue Salomón su hijo que el primer templo construyó, aquel que sería recordado por generaciones, hasta el día de hoy y con dolor.

El reino a su muerte se partió: reino del norte, Israel, con capital en Samaria; y reino del sur, Judá, con capital en Jerusalén.

Y se sucedieron reyes y batallas. Fueron asediados e invadidos por los Asirios. Primero fue el turno del norte y en el 586 a. C. el del sur. Y destruyeron el templo, usurparon y expoliaron todo objeto de valor, matando a cada habitante sin piedad ni compasión.

Unos 70 años más tarde, regresaron a su tierra por orden de Ciro y los deseos del pueblo judío de reconstruir su nación. Y reconstruyeron el templo como pudieron, con elementos mucho más modestos que el anterior.

Llegó Herodes, lo embelleció, mejoró sus muros y lo rodeó de esplendor.

Y en el año 70 d. C. lucharon con valor y resistieron, hasta la última revuelta que finalmente cayeron. Y testimoniado en el arco de tito, sus habitantes fueron muertos o sobre la faz de la tierra esparcidos y su tan preciado templo destruido.

Llegaron los mamelucos, los primeros árabes, que construyeron en el monte del templo una cúpula y una mezquita que ahí sigue hasta la actualidad.

El imperio otomano con Solyman, reconstruyó las murallas de Jerusalén tal y como son ahora en realidad. 

Y hace dos siglos, empezaron a regresar y a comprar las tierras y las piedras de lo que en su momento fue su casa, su hogar.

Y no queriendo las naciones en un principio, puede que a raíz de la vergüenza de la Shoáh, finalmente en 1948 decidieran crear su estado, el Israel actual.

Pero esta decisión a todo el mundo no le agradó. Al siguiente día siete países entraron en guerra por destruir al recién creado estado al que consideraron invasor.

Y como David que venció a Goliat, legítimamente Israel conquistó y ensanchó una buena parte del territorio que un principio se le asignó.

Teniendo solamente la parte de Jerusalén occidental, en 1967 conquistó la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania, el Golán y Jerusalén Oriental.

Y si no lo hubiéramos vivido, resultaría increíble de entender y de afirmar. Que un pueblo que de su casa fue echado y por la tierra fue esparcido, consiguiera regresar a su hogar, y en 70 años se convirtiera en una gran potencia mundial.

1 comentario:

  1. ¡¡¡Wooooooow!!! Esto es como una Historia del pueblo judío, sus tribus, reinos y Estado, sus exilios y su capital, una Historia completa, pero en miniatura.

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