No hacía ni dos semanas que había sido
evacuada, ¿y encima 2 horas de cola para ver una explanada? […]
Agradecí no ir en aquella ocasión. No la hubiera disfrutado con la misma emoción. […]
Yo me había empeñado en ir. Subimos la rampa de madera. Atravesamos el control, la pasarela y la puerta del barrio marroquí. Elo ahí, el monte del templo, el noble santuario de Jerusalén ante mí.
Sigo andando. Mi paso es lento. El aire que respiro y el dulce viento, me
hacen sentir cada gramo de mi piel y cada aliento. Real o sugestionado, este
lugar es sagrado, y siento que me cubre su halo.
Giro a la derecha, e imponente ante mis ojos lo veo aparecer. Kodesh haKodashim, santo de los santos,
y la cúpula que lo rodea, todo ante mí.
Según el judaísmo, fue la roca sobre la que Dios creó el mundo, sobre la
que detuvo el sacrificio de Abraham en el último segundo, sobre la que Salomón estableció
el Santa Sanctórum, y sobre la que el arca de la alianza reposó, para luego no
tener certeza ni de su permanencia ni de su localización.
Según la tradición islámica, fue al noble santuario de Jerusalén, donde Mahoma
viajó, montado sobre Buraq y en compañía de Gabriel. Asistieron en Al-Aqsa o la mezquita lejana a la
oración, para posteriormente sobre la cúpula de la roca al cielo ascender,
dejando Buraq unos surcos visibles tras de él.
Y pisando esa tierra, tanta historia y tanta fe, solo sé que comienzo el año
y es una nueva oportunidad para encontrarme con él, para volver a nacer, para volver
a vivir, para enfrentar nuevos retos y crecer.
Te deseo de todo corazón y con todas mis fuerzas que así sea. Que junto a un año nuevo puedas empezar una vida nueva. Una vida en la que - si bien no se borrarán las cicatrices ni las marcas del pasado - tu mirada vaya más hacia adelante que hacia atrás y puedas avanzar con paso firme y decidido.
ResponderEliminarNo se me ocurre mejor lugar que Israel para comenzar el año ni para encomendarse a Dios y confiar en su compañía y ayuda.