domingo, 6 de enero de 2019

DOMINGO 6 DE ENERO DE 2018 - ירושלים לנצח


Y en 1980 a través de la Ley de Jerusalén, Israel unificó la ciudad.

Yerushalayim, capital eterna e indivisible del estado de Israel y del pueblo judío. Al-Quds para los palestinos y de iure también su capital.

Y camino alrededor de la ciudad antigua, y paso por sus puertas: la de Yaffa, la nueva, la de Damasco, la de Herodes, la de la basura, la de Sion, la Dorada y la de los leones.

Y contemplo por última vez las dos explanadas, la de la cúpula y la del Kotel, dos centros, dos religiones, unidos inexorablemente en un mismo espacio disputado y lleno de fricciones.

Y voy al monte de los olivos. Me detengo en esos árboles milenarios. Después subo y me topo con el cementerio judío. Veo por las ventanas. Me hablan, me dicen tanto.

Subo y llego a la cima. Y desde las alturas diviso esa maravilla y ese esplendor sin igual. La milenaria, la de las tres culturas, la que más veces fue conquistada, destruida y reconstruida, la que todos desean poseer y habitar, por la que todos enmudecen y enloquecen sin parar.

Jerusalén, eterna, para siempre, mi ciudad.

SÁBADO 5 DE ENERO DE 2018 - CIUDADELA DE DAVID, MUSEO ERETZ ISRAEL Y LA KNÉSET


Separados en el tiempo y sin aparente conexión, cada uno de estos lugares me ha legado un pedacito de la historia de esta tierra, de su riqueza y de su esplendor.

Todo comienza con Adán, Noé, Sem y los primeros patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y José.

Y tantos hijos como estrellas tiene el firmamento, Dios le dio, así como un pueblo, una historia y la posibilidad de que todos conociéramos al único Dios.

Jacob luchó con el ángel de Dios, y al ganar, un nuevo le otorgó. Israel, un nombre que algún día todos conocerían.

Sus doce hijos conformaron 12 tribus que algún día se convertirían en 12 territorios, de los cuales gran importancia adquiriría Judá.

Y emigraron a Egipto para no perecer por la sequía y la escasez de alimento. Cuando consiguieron salir victoriosos todo el pueblo, ya estaba era conocido su pueblo y su nombre, tal y como lo rememora la estela Merneptah.

Cruzaron el Jordán, conquistaron Jericó, y batalla tras batalla conquistaron la tierra prometida, desde Josué, los jueces y hasta los reyes y el reinado de Saúl y David, hijo de Isaí de la tribu de Judá.

Y unificó el reino y conquistó la gran ciudad: Jerusalén, la ciudad de los Jebuseos, y al instante fijó ahí su reino y la convirtió en su capital.

Y dado que mucha sangre había derramado, fue Salomón su hijo que el primer templo construyó, aquel que sería recordado por generaciones, hasta el día de hoy y con dolor.

El reino a su muerte se partió: reino del norte, Israel, con capital en Samaria; y reino del sur, Judá, con capital en Jerusalén.

Y se sucedieron reyes y batallas. Fueron asediados e invadidos por los Asirios. Primero fue el turno del norte y en el 586 a. C. el del sur. Y destruyeron el templo, usurparon y expoliaron todo objeto de valor, matando a cada habitante sin piedad ni compasión.

Unos 70 años más tarde, regresaron a su tierra por orden de Ciro y los deseos del pueblo judío de reconstruir su nación. Y reconstruyeron el templo como pudieron, con elementos mucho más modestos que el anterior.

Llegó Herodes, lo embelleció, mejoró sus muros y lo rodeó de esplendor.

Y en el año 70 d. C. lucharon con valor y resistieron, hasta la última revuelta que finalmente cayeron. Y testimoniado en el arco de tito, sus habitantes fueron muertos o sobre la faz de la tierra esparcidos y su tan preciado templo destruido.

Llegaron los mamelucos, los primeros árabes, que construyeron en el monte del templo una cúpula y una mezquita que ahí sigue hasta la actualidad.

El imperio otomano con Solyman, reconstruyó las murallas de Jerusalén tal y como son ahora en realidad. 

Y hace dos siglos, empezaron a regresar y a comprar las tierras y las piedras de lo que en su momento fue su casa, su hogar.

Y no queriendo las naciones en un principio, puede que a raíz de la vergüenza de la Shoáh, finalmente en 1948 decidieran crear su estado, el Israel actual.

Pero esta decisión a todo el mundo no le agradó. Al siguiente día siete países entraron en guerra por destruir al recién creado estado al que consideraron invasor.

Y como David que venció a Goliat, legítimamente Israel conquistó y ensanchó una buena parte del territorio que un principio se le asignó.

Teniendo solamente la parte de Jerusalén occidental, en 1967 conquistó la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania, el Golán y Jerusalén Oriental.

Y si no lo hubiéramos vivido, resultaría increíble de entender y de afirmar. Que un pueblo que de su casa fue echado y por la tierra fue esparcido, consiguiera regresar a su hogar, y en 70 años se convirtiera en una gran potencia mundial.

VIERNES 4 DE ENERO DE 2018 - EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO


No es una vivencia plenamente nuestra. Tampoco un lugar. Tampoco un momento.

Y al mismo tiempo es nuestra historia, nuestro tiempo, nuestra lucha, nuestro sufrimiento.

Y es tan actual, que lo pienso y tengo miedo. Tengo miedo de pensar que lo que parece pasado se esconde y se viste de diferentes formas, pero sigue ahí, está muy presente y es real.

A cuatro sitios hemos ido. Pocas serían las veces que deberían de ser visto por todos para no olvidar. En cualquier tiempo, idioma, país y nacionalidad. 

Denkmal für die ermodeten Juden Europas

Silencio y quietud. Una tenebrosa habitación con forma triangular, que transmitía a la perfección esa sensación de angustia, horror y ansiedad.

El campo de las estelas, 2711 bloques de hormigón de diferentes alturas. Pocos en comparación con los que se necesitarían para recordar cada alma una a una. 

La sala de los nombres, con el nombre de la víctima de la Shoáh, su fecha de nacimiento y muerte, cuya lectura completa 6 años duraría si no más.

Exposición de Auchswitz en Plaza Castilla en Madrid.

Nunca olvidaré el testimonio del sonderkommando que lloraba sin parar cuando escuchaba a un niño gritar. Imagino a su amigo rabino y se me revuelven las entrañas: sin nombre, sin ninguna razón de ser, monstruoso, descomunal.

Museo Yad Vasehm en Jerusalén.

En mi casa y en mis muros les daré un nombre y un hogar permanente que nunca se olvidará.

Resulta inhumano, cruel y descomunal pensar que tantas personas se quedaran sin nadie que los pudiera llorar o recordar.

La sala de los nombres dejaba a uno sin aliento y casi sin poder respirar.

Por eso, aunque no conozca vuestros nombres, ni vea vuestras caras, en mi corazón siempre tendréis un lugar. Y en mi mente y en mi pensamiento eternizaré la memoria de todas y cada una de las víctimas de la Shoáh.

Por mucho que hubiera querido, imposible me hubiera sido en el monumento conmemorativo de los niños entrar.

Justos entre las naciones, aquellos pocos gentiles que arriesgaron sus vidas para salvar judíos de las garras de los nazis durante la segunda guerra mundial.

EL- DE Haus - Sede central de la Gestapo en Colonia.

Teniendo como eje y perspectiva a la propia ciudad.

Bajar a las celdas de la prisión o al patio de ejecuciones, al que nunca llegué a entrar, era mucho más descriptivo y descorazonador que cualquier cosa que uno pudiera leer o visualizar.

Tragedia, desastre, vergüenza. Un agujero negro en la historia de la moral humana. No hace mucho, no muy lejos. Y parece que este mundo no tiene ninguna intención de cambiar.

Civilizados, modernos, mejores que nuestros ancestros, evolucionados.

Y en realidad no hemos aprendido nada, solo hemos sofisticado el arte de anular y de matar con nuestro juicio e indiferencia a aquellos que son diferentes, a aquellos que no son como los demás, aquellos que no hacen lo que espera la sociedad.

Y ya que la esperanza es una de las cosas que de ti me llevo y de ti he aprendido, recojo ese testigo y al mundo entrego este mensaje contigo:

Ojalá algún día nadie tema por su vida ni sienta miedo, persecución o exclusión.

Ojalá nadie haga distinción por nacionalidades, banderas, pensamiento, idiomas u orientación.

sábado, 5 de enero de 2019

JUEVES 3 DE ENERO DE 2019 - فلسطين: بيت لايم وأريحا


Esperamos temprano en una calle. Quince minutos, media hora… ¿pasará o no pasará? ¿Era aquí o más allá?

Los nervios, la desesperación y la desidia se empiezan a apoderar de nosotros.

De repente y sin saber muy bien cómo, aparece el hombre más despreciable de todos cuantos haya yo tratado, y que además nos lleva a un autobús que nos hará pasar uno de los viajes más infames en los que yo jamás haya estado. Lo recordaré como el viaje más eterno de todos cuantos haya realizado.
Después de esperar y esperar, después de recoger más y más gente, y después de escuchar explicaciones nada comprensibles ni agradables en inglés, llegamos a Belén.

Recogemos a una pobre mujer, que hablaba español más o menos como podía, y con una pronunciación que, si bien se comprendía, utilizaba un léxico y unas frases inconexas, con lo cual el mensaje no se entendía.

Vemos la gruta de los pastores, seguida de una horrenda estación de autobuses, seguida de la iglesia de la natividad, con la puerta de la humildad, una entrada creada por los cruzados para que nadie con claustrofobia pudiera penetrar.

Entro y me agobio, así que decido salir. Ahí al menos no siento que pierda mi tiempo haciendo fila para ver una estrella de 14 puntas en la que supuestamente te dicen que el mesías nació.

Pero preparémonos… ¡porque empezamos con las tiendas! Momento en el cual empiezo a hacerme una idea de cuál es el verdadero propósito de este señor.

La señora que al menos había sido amable, se despide y a partir de ese momento ni una palabra de español.  

¡Y llegamos a Jericó! Ah no, espera… Realmente no es la ciudad, parece un casino, o lo que hace 20 años hubiera sido un centro comercial, pero se quedó tal cual. Bienvenidos a Jericó, esa es la placa más emblemática que podemos fotografiar.

Los comerciantes de allí, al igual que los que les precedieron y luego les siguieron, ya estaban avisados de que llegábamos. No podía creerlo, pero claramente eso estaba ya más que pactado.

Tiendas y más tiendas, ahí lo único importante era que el extranjero comprara sin parar, hasta desplumarlo sin más.

Pasamos por lo que dicen que es un yacimiento antiquísimo donde no se ve realmente nada, ni hay un cartel explicativo, ni nada significativo.

Nos dicen que enfrente está el monte de la tentación, que hay un teleférico que sube, pero… Ya está cerrado. ¡Qué casualidad!

Continuamos y parece que vamos a entrar en la ciudad. Pero no nos ilusionemos, se trata de simplemente de un árbol que nos lo venden como el sicómoro al que se subió Zaqueo. Damos media vuelta y no vemos mucho más.

Pero no termina ahí la cosa. Nos acercamos al monte de la tentación, pero para terminar de estafarnos en las últimas tiendas.
Por si no habíamos comprado ya suficiente o alguien se había quedado con algo de dinero en los bolsillos, ahí estamos.

No existe la palabra para definir lo que sentí en ese viaje. Se quedarían bastante cortas palabras como desesperación, frustración, rabia o decepción.

Fueron el viaje y las horas pérdidas más infames de toda mi vida. Sin ningún tipo de miramientos por parte del guía, que no hizo otra cosa que humillarnos y despreciarnos sin ningún tipo de contemplación.

MIÉRCOLES 2 DE ENERO DE 2018 - מצדה, עין גדי וים המלח


Bajamos por el desierto en dirección sur, con un microbús de Abraham Tours. Mi garganta no para. Ya es crónico, ya no sé qué hacer.

Entre tanto contemplo el desierto del Néguev, la arena, el mar muerto y una gran fortaleza que diviso hasta donde mis ojos pueden ver.

Subimos a Masada en telecabina y alcanzamos la cima.

Ando por inercia, entre la sensación de ardor, el calor abrasador, los escalofríos y el sudor. Beber agua tampoco ayuda, me provoca escozor.

Recorremos ein Ghedi y el mar muerto. Adoptamos algún que otro español que ha venido solo y que creo que no sabía muy bien de qué iba esto.  

Y alterno momentos conscientes con otros en los que estoy sedado. Se fragmentan mis recuerdos y no me parecen del todo claros.

[…]

Bajamos de nuevo por la misma carretera, pero ahora muchísimo más temprano y en medio de una soñarrera.

Recorremos el camino de la serpiente. Me siento poderoso, creo que puedo. Vamos a buen paso. De golpe aparecen unos niñatos que corren más y me recuerdan el inexorable paso del tiempo y mi edad.

Y aunque realizamos paradas técnicas por el sendero, finalmente coronamos la cima y realizamos el recorrido entero.

Y a pesar de algún malentendido de los míos, puedo ver, saliendo por Jordania, encima del mar muerto y ante mis ojos, el más bello amanecer.

Y recorro Masada contigo, caminando y recorriendo cada paso que dieron los doce últimos que al asedio habían resistido.

Y pasamos por las aguas puras y cristalinas de Ein Ghedi y las playas del mar muerto una vez más. Nos embadurnamos con el lodazar. Y volvemos a Jerusalén, con todo un largo día que acaba de comenzar.

Y me quedo con ese amanecer del nuevo día, bajo el cielo azul, sobre el mar muerto a través de las montañas y el desierto de Judea.

Y aunque a veces sienta que no pueda más, que puede que no llegue, que no lo voy a lograr; algo me dice que no me rinda, que persista, que aún queda mucho por conquistar.

martes, 1 de enero de 2019

MARTES 1 DE ENERO DE 2018 - الحرم القدسي الشريف הַר הַבַּיִת


No hacía ni dos semanas que había sido evacuada, ¿y encima 2 horas de cola para ver una explanada? […]

Agradecí no ir en aquella ocasión. No la hubiera disfrutado con la misma emoción.  […]

Yo me había empeñado en ir. Subimos la rampa de madera. Atravesamos el control, la pasarela y la puerta del barrio marroquí. Elo ahí, el monte del templo, el noble santuario de Jerusalén ante mí.

Sigo andando. Mi paso es lento. El aire que respiro y el dulce viento, me hacen sentir cada gramo de mi piel y cada aliento. Real o sugestionado, este lugar es sagrado, y siento que me cubre su halo.

Giro a la derecha, e imponente ante mis ojos lo veo aparecer. Kodesh haKodashim, santo de los santos, y la cúpula que lo rodea, todo ante mí.

Según el judaísmo, fue la roca sobre la que Dios creó el mundo, sobre la que detuvo el sacrificio de Abraham en el último segundo, sobre la que Salomón estableció el Santa Sanctórum, y sobre la que el arca de la alianza reposó, para luego no tener certeza ni de su permanencia ni de su localización.

Según la tradición islámica, fue al noble santuario de Jerusalén, donde Mahoma viajó, montado sobre Buraq y en compañía de Gabriel. Asistieron en Al-Aqsa o la mezquita lejana a la oración, para posteriormente sobre la cúpula de la roca al cielo ascender, dejando Buraq unos surcos visibles tras de él.

Y pisando esa tierra, tanta historia y tanta fe, solo sé que comienzo el año y es una nueva oportunidad para encontrarme con él, para volver a nacer, para volver a vivir, para enfrentar nuevos retos y crecer.

domingo, 30 de diciembre de 2018

LUNES 31 DE DICIEMBRE DE 2018 - מנהרת חזקיהו והכותל


Creado para situaciones de confinamiento y no morir por envenenamiento, preservó las aguas del manantial de Gihón y a todo el pueblo de Sion.

Atravesamos el túnel de Ezequías. El agua congelada y mi garganta a rabiar. Y aunque no sea la original, alcanzamos la famosa inscripción al final.

Y llegamos a lo que queda de la legendaria piscina de Shiloah, reducida ahora a un par de ruinas y a una piscina bizantina meramente testimonial. […]

Y dando un pequeño salto temporal, recorremos los túneles del muro occidental. Ese trocito de lamentos, que formó parte en otro tiempo del segundo templo.

Nos detenemos frente a una maqueta del monte del templo. Algo capta mi atención y me hace estar más atento: en tonos dorados más puros que el oro, destaca inconfundible el domo.

Y siento un aura que rodea aquel lugar. Y contemplo los vestigios subterráneos del muro occidental, pero mi mente está cautiva por otro lugar, por la cúpula dorada y la roca fundacional.

Y al finalizar este año pienso en ese monte, el monte Moriah. Y pienso en ti, en tu gran poder e inmensidad.

Y deseo que el próximo año pueda estar más cerca, más cerca de ti, más cerca de aquellos que amo, y si es posible… viajar.

Y escondido en tu regazo y abrazado entre tus brazos, conocerte un poco más.