sábado, 8 de diciembre de 2018

DOMINGO 9 DE DICIEMBRE DE 2018 - CARTUJA 17A


Con cariño la recordaré, porque fue testigo de mi renacimiento, del momento en el que casi morí, mudé y volví a renacer.

Ahí estaba cuando perdí mi empleo de Guadix y pasé varios días en la cama sin poder salir. Ahí estaba cuando me llamaron del CIG, cuando te conocí a ti, al igual que cuando un jueves 26 de junio de 2015 me volví a quedar sin trabajo y al poco se me abrió un nuevo horizonte aún por descubrir.

Fueran esos momentos difíciles y a veces hostiles vividos en Lugros, Policar, Beas o el Marchal, o esa bendita vacante en el Fuentenueva que, por primera vez en mucho tiempo, de alegría me hizo llorar, o todas esas noches que invertimos en preparar tu prueba de acceso y tú te quejabas del lenguaje musical, lo cierto es que para mí esa casa terminó siendo el símbolo de una victoria triunfal. Porque fueron tantas y tantas las noches que esa casa me vio sufrir, que cuando por fin el 1 de junio de 2016 decidí que debía partir, sentí esa alegría y ese júbilo que solo se siente al divisar el horizonte sin fin y contemplas esa inmensidad que te invita a continuar y a vivir sin las limitaciones de tanto pensar en el porvenir.

Por eso, al girarme y observarlo todo por última vez en retrospección, doy esquinazo a todo lo que queda atrás, sonrío a la providencia divina, a la fortuna y a todo lo bueno que está por llegar, dando paso a esa nueva aventura que no sabes ni donde empieza ni donde acabará, pero que te encanta porque rompe con todo tu pasado, el dolor y la adversidad.

1 comentario:

  1. Sí, yo también recuerdo con cariño ese piso que, aún en mucho menor medida, fue testigo también de momento importantes e intensos en mi vida. Muchas de mis horas más felices, las pasé ahí, mucho de lo que ahora conforma mi vida, se forjó ahí, y también vió algún que otro episodio difícil. El que más, tal vez, cuando fui ahí el 26 de junio por la tarde, hecha un mar de lágrimas, pero Miguel no me abrió (...) y tú estabas en la academia.
    Por lo demás, era complicaete llegar hasta ahí, o bici+cuesta o coche+no aparcamiento. Pero ahí estabamos, contra viento y marea, unidos siempre, compartiendo incontables horas de canto, LM (sip :-( ), comidas, cenas, charlas y también algún que otro cumpleaños.
    Todo ello solo interrumpido por el Leontino que alababa mi canto con tal de pillar tabaco o su padre que me advertía de no dejar la bici en la calle.

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