Sé que más bien debería hablar en plural, pero cuando aún se rompen las
suturas y aparece el dolor, este es probablemente el ser inmundo que mayor
repulsa me produce por todo el daño que causó. Son los últimos recuerdos
fragmentados que por fin cierran esta sección…
Lo peor, fue la constante vigilancia a la que me sometió, como si fuera un
criminal o un ladrón.
Y como si acabara de ocurrir, me teletransporto en el tiempo y en cada
parte de mi cuerpo lo puedo sentir:
Viene la mandá, la administradora
del grupo de whatsapp y la que no sabe otra cosa que acusar.
Y aunque la ira me consume por dentro, nada puedo hacer. No puedo hablar o
gesticular. Verbalmente estoy maniatado de pies y manos, sin posibilidad de defensa
ni abogado.
Menos mal que estás tú... un rayito de luz. Con su sucia boca, se atreve a
dirigirse a ti, a lo más sagrado, y encima te dice que te quedes ahí…
A día de hoy, lo siento y ojalá que por mis palabras reciba perdón: mal
parto la asista, bestia inmunda, sin humanidad ni corazón.
Qué dolor y qué horror me produce pensar en esa mujer. Trepa y traidora a más no poder, colaborando en la maquinaria de los horrores. Me alegro de que le hayas dedicado este post, así todo queda plasmado, fijado y dicho.
ResponderEliminar