Plaza de Chueca o de Pedro Zerolo, Calle Santa Brígida o el hostal San
Juan, sin olvidar ese hombre que en calzoncillos se rasca el culo y se hace
rico, todo en uno y sin salir de su hogar.
Liquid, Baileys, y luego: “ostras mierda no puedo más, ya estoy empachá”.
Algún que otro garito extraño donde ponen salsa, que nunca bailaré, y cuyo
nombre poco importa, no me acuerdo mucho de él.
Porque el que sí viene
a mi memoria es ese mítico Pepito Grillo, con música ochentera, risas
inolvidables y copas que sientan muy bien.
Sin olvidar nuestra música preferida: Alaska, Dirty Dancy y alguna otra canción
más; que nos marcan que algo ha terminado y que algo está por comenzar.
Y en esos momentos, como en la vida real, la gente aparece y desaparece, de
forma aleatoria y casi circunstancial.
Chueca, tú y yo, y
esta gran ciudad.
Madrid.... hemos ido ya unas cuantas veces y sigue siendo uno de mis destinos preferidos y un lugar siempre mágico para mí. No sé si será porque es precisamente a donde hicimos nuestro primer viaje juntos o porque - si bien seguro que tiene muchas cosas que ofrecer a los turistas - es donde menos nos preocupamos por el "qué cosas hacer, qué monumentos ver".
ResponderEliminarVamos a Madrid con el simple y único propósito de pasar tiempo juntos, disfrutando el uno del otro, y para escapar de la rutina y de esas agendas apretadas que nos lo ponen tan dificil siempre.