Ave Verum, Irene, chocolate,
sobremesa y Burguer King. Momento revelador que a ninguno dejó indiferente, y
menos a ti.
Entrañable y cercano un primer momento que pintaba bien. Distante y lejano
al ocaso de un triste y lánguido atardecer.
Sobraba, no era aceptado, al menos eso sentí. Porque aun
sabiendo que no era con mi persona, indiferente no me dejaba. Tampoco a ti.
Lisi, ains, qué gran decepción. Qué pena, qué dolor, qué vergüenza, mía y ajena, y qué difícil creer que es verdad.
ResponderEliminarJamás entenderé como una persona que se llame a sí misma cristiana pueda atreverse a juzgar y opinar acerca de los gustos personales de otra persona. Me parece completamente fuera de lugar, incompatible con las enseñanzas de Jesús y, por lo pronto, los excomulgaba a todos.