2 meses durmiendo en un colchón y tirado
en el suelo de un salón… así estaba que cuando viniste no sabía ni por dónde
venía tu tren ni de dónde partió…
Fuera un percance, la
distancia, tu madre o la nostalgia, lo cierto es que lo recuerdo como un periodo
de incomunicación. No siempre que uno quiere acierta en las palabras y en la
explicación. Es como si apareciera una barrera invisible donde el entendimiento
no parece fácil ni asequible.
En medio de tal
situación, aparecen momentos de aparente desconexión, resultado de persona,
momentos y lugares sin orden ni concreción:
¿Te acuerdas de
nuestra primera foto en la alianza francesa? ¿Qué habrá sido de ese cuadro que nos
pintaron y que para el resultado salió tan caro? Todo eso sin contar con la
situación tan violenta que se creó. Sacrificar por 10 euros una relación...
Increíble, inaudito y una total sin razón.
Y el latino… ¿Ese
muchacho que tanto agradaba y que al final nos terminó saliendo rana? No quiero
ni pensar el dinero que dejó a deber para que nuestro amigo no pudiera ni
siquiera llegar a fin de mes. Eso sin contar con lo encendido que a mí me ponía
que se aprovechara de él.
¿Y esos nenúfares del
parque de la Tete d’or? La foto me quedó bien, ¿eh? De hecho, sigue en tu
perfil, a falta de que capte algún otro momento así.
¿Y el picnic del
parque Maribel en el punto G? Recuerdo ese atardecer, y el sol cayendo en el
agua con los cisnes y la penumbra rompiéndose hasta desvanecer…
Así recuerdo esta
aventura… muchas bruma, humo e ilusión. Tan pronto Lyon vino, se fue y se
desvaneció.
Uf, sí, Lyon también formaba parte de ese 2016 que reviví ayer. Y para mí, personalmente, fue un momento de kitkat y de respiro total. Porque no me enteré de nada, claro.
ResponderEliminarLlegué con la desesperación propia que una tiene cuando lleva ya varias semanas en casa de su madre. Así que en un momento dado de la noche, me puse a beber como una posesa y luego ya no recuerdo mucho hasta un momento dado de la tarde del día siguiente.
Recuerdo también el teatro romano, que para mí en ese momento era importante porque me había dedicado durante casi 10 meses a hacer de seño de Clásicas. Después vimos una iglesia que en mi memoria siempre se me mezcla con otra en París, supongo que porque las dos están en la cima de una colina y se habla francés dentro y fuera.
Recuerdo un paseo junto al río, de noche, precioso, y un helado en el McDonald's, donde me comentaste tus planes (piso, idiomas, etc.) para el curso siguiente. Recuerdo un paseo en bici que se me hizo eterno y que después tuvimos que andar a pie otro trecho eterno y todo ello cuando Remy decía que vivía "justo en el centro" y "al lado".
En el parque de la cabeza me gustaron las tortugas y del Punto G me gustó todo.
Por estar enfrascada en mis propios problemas, por egoismo y falta de empatía, por H o por B, porque necesitaba ese kitkat, por ilusa, necia e inocente o porque me acompañaba la lectura de la Cuarta Dimensión, yo, en Lyon, fui feliz. Viví ajena a todos esos problemas que te estaban haciendo la vida imposible y disfruté como una enana bañándome en el parque Maribel con el único objetivo de hacer pipí.