Nos conocimos por una aplicación. Pero el muchacho apuntaba maneras. Tenía
conversación, vivía en Israel y hablaba español.
Y caminamos juntos por las calles de Jerusalén. Pasamos por delante de la sinagoga y la mezquita. Escoltados por la policía a ambos lados, alzamos
nuestra voz y nuestras manos. Y con orgullo cantamos, ondeamos banderas y danzamos.
¿Recuerdas ese restaurante donde probaste el shakshuka? Yo no recuerdo lo que
probé, menos aún lo que comió Sharbel. Pero sí recuerdo tu frase y que no pude
parar de reír: “esto está soso hasta para mí”.
Y pienso que existe cada vez mayor complicidad. De ahí puede que nazca una bonita
amistad. Él me invita a su casa… pero yo no le puedo dar más. […]
Compramos unos dulces mientras esperamos. Y miro a ambos lados porque
albergo una duda: No sé si aparecerá. Y no sé qué me agobia más, que nos falle o
que haya algún problema y no podamos llegar…
[…]
Llegamos a Haifa. Hace tiempo que lo noto extraño. Por fin nos encontramos
y efectivamente lo confirmamos: aquí hay algo raro. ¿¿Cómo?? No podía ser verdad. No era normal. Si alguna vez hubo algo, ahora
no quedaba ningún rastro de complicidad…
Y decimos de invitarle a tomar algo y a cenar. Y acepta pero sin el más
mínimo signo de ánimo y yo cada vez me pregunto mucho más que qué pensará.
Y cortésmente lo despido y lo acompaño, pero de mi asombro no salgo.
Pareciera que a cada paso se avergonzara y que deseando estuviera de que me
fuera.
Y no salgo de mi asombro, me parece inquietante y anormal. Ya no sé si igual
erré o interpreté mal alguna señal.
Y con la tristeza de no saber qué hecho mal,
sin más remedio hemos de continuar…
Ains, Sharbel...realmente es muy desconcertante lo que pasó con ese muchacho. Fueron dos personas completamente diferentes las que conocimos, primero en Jerusalén y luego en Haifa, con algún que otro aviso del cambio de por medio.
ResponderEliminarNo sé qué pasó o qué provocó ese cambio tan drástico en su carácter, actitud y disposición. Tal vez esté su familia detrás de tanto misterio, u otra/s persona/s con gran poder sobre él, tal vez sea una decisión que él haya tomado de formas más o menos libre y espontánea, tal vez haya perdido el interés porque no quiere conformarse con una mera amistad o tal vez sea una combinación de todo lo anterior y más.
Quiero pensar que hay personas que solo nos pueden acompañar un cierto trecho de nuestro camino y quiero alegrarme por lo compartido y dar las gracias por ello... y el rato que anduvimos junto a Sharbel desde luego que no podría haber sido más precioso ni más especial.
Jamás lo olvidaremos. Al igual que jamás olvidaremos a Sharbel y aquí seguiremos, por si algún día necesitara nuestra ayuda o quisiera volver.