Y por fin llegamos a Israel…
30 de Julio de 2017, viaje merecido después de un largo
año y de grandes cambios.
Aterrizamos y caminamos hacia el atrio. Queremos pasar
el control, pero nos dicen que no, que si no éramos pareja nada de dos.
Y salimos y pisamos la tierra prometida.
El taxi casi nos clava… la mala suerte de llegar en Shabbath.
¿Nuestro alojamiento qué era? Todavía me pregunto cómo
conseguimos llegar hasta allí, porque el taxi tampoco es que supiera muy bien donde
tenía que ir, porque varias vueltas sí que dio, pero también bien que las cobró…
Y llegamos a Tel – Aviv, y… bueno… (como dirías tú con
ese tono guasón), digamos que no la esperaba así, o a lo mejor es que algo me
perdí, pero tuve la sensación de que la ciudad, o bien estaba sobrevalorada, o
bien en la guía había algo que no se especificaba.
Sin duda el alojamiento estaba en el sitio más sucio y
cochambroso que he pisado. Yo no me lo podía creer. Estaba por encima de todo
lo que yo hubiera pensado. Superaba con descaro lo insuperable y sobrepasaba lo
inimaginable.
Yo no sabía ni cómo animarte ni qué podía hacer. Como en
muchas otras ocasiones, te echabas las culpas de algo que era imposible de prever.
Una vez pasado ese mal trago, y con menos cosas en la
mano, disfrutamos de unas cálidas aguas al otro lado del mediterráneo que mejor
no podían haber estado.
Y paseo contigo por la playa de Tel – Aviv, y observo
a la gente bailar y reír, celebrando como si eso no tuviera fin.
Y camino por sus calles y contemplo bares y escaparates
a cada lado. Y aún me cuesta creer que esté en el país de mis sueños que tanto había
anhelado.
Woooow, desde luego que le has sacado partido a nuestro paso por Tel Aviv. Fue muy intenso y no podía dejar a nadie indiferente. Y encima, el mercado donde teníamos el "apartamento" viene recomendadísimo en la guía.... quiero pensar que desde abajo, de algún modo y no sé cómo, se debe de ver de otra manera.
ResponderEliminarLa playa fue preciosa, los chicos que ahí jugaban al volley, más todavía. Tal vez sea lo que peor lleve de Israel, llegar y acostumbrarme a no sonrojarme a cada paso que doy y cada cosita que veo.
Ufff, menos mal, veo que el calendario de adviento sigue funcionando a buen ritmo y con buena proyección... menos mal, ufff, qué miedo he pasado!!!
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