domingo, 16 de diciembre de 2018

DOMINGO 16 DE DICIEMBRE DE 2018 - PRIEGO DE CÓRDOBA - JULIO 2016


Trevenque, prueba de acceso, estar consciente, sobrevivir, … 
2015 fue mi peor año. 2016 te tocó a ti. No sé si tocaste fondo, pero algo de eso percibí. ¡Vaya año! Mi mudanza y para el remate una boda… en fin....

2 de julio de 2018, Priego, Linda, mi infancia y mi presente, todo conectado y reunido perfectamente.
                                                                                               
¿Qué hicimos esa tarde? ¿Qué hacemos ahí? Ni idea, fotogramas van y vienen. Entramos y salimos a escena… Y de pronto aparecemos allí.

La comida, el hotel, la camarera, nosotros y ese patio andaluz apartados en un rincocito de solitud. Y sucede que aislado en esa escena y a tu lado, me siento protegido del tumulto y de la inquietud. Muy típico de nosotros, muy tú.

Mi memoria selecciona y lo accesorio enmudece. El piano, mis manos y tu voz prevalecen. Lo demás ornamenta o ni siquiera aparece.

Cena, conversaciones, cigarro e invitados… poca relevancia, poco memorable y poco significado. Elementos más intrascendentes que el propio decorado.

¿La boda? ¿De qué iba? ¿En qué momento hubo entrada, beso o salida? Porque cuando estamos juntos el protagonismo es tuyo y mío, el resto no hace sombra ni dice ni pío.

Y temprano me despierto vagando entre la oscuridad. Y amanezco tirado en un colchón en Lyon sin saber qué pasará…

1 comentario:

  1. Sí, el 2016 fue horrible para mí. Toqué fondo y seguí rompiéndome al igual que lo había hecho esa tarta de queso el día de tu cumpleaños. Pasé el año entre la desesperación, incomprensión, tristeza y ansiedad, en la firme convicción de estar "haciéndolo todo mal" y no me estoy refiriendo a las lecciones de Lenguaje Musical.
    En ese mar de oscuridad que no puedo ni quiero recordar, emergen como islas, salvavidas o destellos de luz todas y cada una de las notas que cantamos juntos. Jamás sabré cómo agradecerte esa prueba de acceso, que preparaste para mí con una convicción y un compromiso inamovilbes mientras un nudo iba cerrando mi garganta cada vez más. Jamás sabré agradecerte que me llevaras de boda e incluso me vieras capaz de cantar en ella.

    ResponderEliminar